Como ya se dijo antes, aveces nos cuesta repartir nuestro tiempo debido a las exigencias de la vida cotidiana, pero si a la hora de distribuir nuestros horarios le recortamos atención a nuestro cuerpo, es indudablemente cuando aparecen las lesiones.
Hablando en términos muy generales, una lesion es cualquier tipo de daño en nuestro cuerpo, desde las ampollas de los pies que a todos nos hicieron las primeras semanas de práctica dolorosas, hasta un desgarro muscular. Tratándose de lesiones leves (como las mencionadas ampollas o un dolor muscular debido a haberlo utilizado más que de costumbre) el cuerpo generalmente las repara solas en el mínimo tiempo de descanzo que tenemos entre práctica y práctica, al punto de que uno tiende a intentar ignorar dichos dolores y esforzarse al máximo, a sabiendas de que así nos volveremos más fuertes. Pero esta capacidad del cuerpo nos puede resultar engañosa, ya que si uno abusa de ella (sea intencionalmente, o tansolo por falta de descanzo) -o tiene mala suerte- puede caer en padecimientos crónicos o lesiones puntuales.
En el caso de los dolores crónicos por lo general hay maneras de salir adelante, entre medicamentos y ejercicios que ayuden a proteger las zonas afectadas. Pero cuando hay lesiones graves el asunto se complica. Sea una tendinitis, un desgarro u otro tipo de daño severo no nos queda alternativa más que un potencialmente largo proceso de recuperación. Un problema suele ser la testarudez que nos caracteriza a los kendokas, y que nos lleva a no querer esperar ese tiempo inactivamente y nos tienta de ir a practicar aunque no debamos, o si podemos pero limitandonos a no hacer ciertos moviemientos, intentar hacerlos igualmente, ¡incluso a veces solemos ir a práctica estando enfermos con fiebre! Y si bien ese es el espíritu que debemos tener, cuando es nuestra salud la que está en la balanza debemos plantearnos la siguiente verdad: "¿prefiero dar todo hoy y dejar mi cuerpo incapacitado de practicar en el futuro, o dejar que mi cuerpo se cure hoy para que en el futuro pueda seguir practicando mucho más tiempo?", para mi visión de a donde quiero llegar, me resulta preferible permitirme un descanso cuando es necesario, aunque claro que hay ocaciones especiales -como la visita de un sensei- que deben ser consideradas cuidadosamente. De todas formas no nos podemos olvidar de la posibilidad de realizar mittori geiko (aprender mirando), aunque no podamos movernos, estar en un costado del dojo en lugar de aburridos y solos en las casas de uno suele ser mucho más productivo para nuestro desarrollo marcial.
En una nota aparte, estamos aquellos que simplemente somos propensos a lesionarnos. No necesariamente me refiero a una manera de ser torpe y descuidada, que nos lleva a realizar esfuerzos indebidos y a lastimarnos, sino en mi caso por ejemplo, a una falla genética. En mi caso se llama hiperlaxitud, y es un mal que afecta a más o menos el 10% de la población, aunque muchas veces no logra diagnosticarse ya que los síntomas varían mucho de persona a persona, pero se centra en falta de fortaleza de las articulaciones y varios tejidos debido a la malformación de ciertas proteínas. En mi caso, afortunadamente, es un caso leve, puede apreciarse como exceso de flexibilidad, mayor tendencia a lesiones de las articulaciones y mayor tiempo de recuperación luego de cada lesión -de los últimos 7 meses los primeros 4 estuve frenado totalmente por tendinitis en ambas rodillas y en la mano izquierda, y mes a mes he ido retomando ímpetu de nuevo en las prácticas, en adición mi hombro derecho tiene la costumbre de salirse de lugar en los momentos menos oportunos-. Aunque afortunadamente mientras siga un entrenamiento físico extra, para darle a mis músculos y tendones mayor fuerza y resistencia, mis articulaciones deberían no ser un problema mayor que mi falta de habilidad con el shinai, aunque no pueda sentarme en seiza aún. Recomiendo que a quien le suenen mis síntomas se haga un chequeo con un traumatólogo, aunquesea por las dudas.
En resumen, debemos cuidar nuestro cuerpo, pero aún cuando lo hagamos debemos saber que, al igual que cualquier otro deportista o artista marcial, tenemos una chance de lesionarnos en algún momento de nuestra vida. Si ello sucede no debemos tardar en acudir a un médico, tener paciencia y no restarle importancia al proceso de recuperación.
una vez más siento que me quedaron bocha de cosas en el tintero.. tengo que empezar a dejar las cosas guardadas como borradores y darles mejor desarrollo..
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